Los torreznos son un producto irresistible, pero también delicado. Aunque el proceso de fritura elimina los patógenos más comunes, el verdadero reto llega justo después: ¿cómo evitar la re contaminación hasta que llegan al consumidor?
La respuesta está en un enfoque integral de higiene post-cocción. Si su objetivo es ofrecer torreznos con más vida útil y total seguridad microbiológica, necesita algo más que una fritura perfecta.
Desinfección más allá del calor
Sí, la desinfección tras la fritura y antes del envasado es clave, especialmente si busca extender la vida útil sin añadir conservantes.
En este punto, el uso de energía ultravioleta se presenta como una herramienta eficaz para reducir la carga microbiana superficial. Sin embargo, no es suficiente por sí sola: debe formar parte de un sistema completo de control higiénico.
La combinación de procesos para un torrezno más seguro y duradero:
- Fritura segura y controlada
Temperaturas adecuadas que garanticen la eliminación de microorganismos sin comprometer textura ni sabor. - Manipulación en ambiente limpio
- Desinfección superficial con UV
Aplicada en túneles o cámaras cerradas, reduce la carga microbiana en la superficie de los torreznos antes del envasado. - Desinfección del packaging y film alimentario con UV
Es habitual que el envase primario (bandejas, tapas, films) se contamine durante su transporte o almacenaje.
Aplicar UV directamente sobre el material de envasado antes de su contacto con el alimento mejora sustancialmente la seguridad del producto final. Este paso es rápido, sin químicos, y altamente efectivo. - Almacenamiento controlado
Conservación a temperaturas constantes, evitando fluctuaciones que puedan comprometer la calidad.
¿El resultado?
- Torreznos más seguros.
- Mayor vida útil en estantería.
- Reducción de mermas y devoluciones.
- Confianza en cada lote.